El comienzo de la maravilla

 

 

El Árbol de Navidad

 

 

 

Cuando armamos el árbol de Navidad,   festejamos al Ser,  y todas las emanaciones del Ser. Este árbol,  sintetiza condiciones que tienen profunda significación para nosotros los humanos. De allí que  por  tradición,  se acostumbra a armar el nacimiento del Niño  debajo o cerca de él.

 

Para representar al “Árbol del Mundo”, se tomaron  diversas especies vegetales. En este último periodo,   su simbología se expresa a través de nuestro querido pino de navidad.

El pino con su copa triangular y  sus frutos, lleva en si mismo el secreto del número PHI. Sus piñas se desarrollan siguiendo en su crecimiento, las  progresiones helicoidales de la divina proporción, objetivando en forma perfecta  las progresiones creativas  del Ser.

 

Por ser andrógino, es decir generar frutos machos y hembras,  lleva  la posibilidad de continuamente regenerarse.

 

Cuando lo miremos decorando nuestras casas, recordemos que sintetiza la gloria de Dios encarnada  en miles de  emanaciones de Luz, y dentro de ellas,   nuestro reino humano es quien lo representa en esta lejana Tierra…

 

Así al armar el Árbol nos reconocemos  participantes de una comunidad planetaria que conmemorar su origen celeste.

 

 

 

Iluminación

 

Su parte superior tiene que estar muy iluminada, luego  a medida que las guirnaldas de luces descienden  y se alejan del Ser, -representado por la estrella guía, o el  ángel colocado  en la rama superior-,  las luces  se van atenuando. Simbolizando que por ahora,  las emanaciones a medida que descienden  reflejan menos  su   Luz…Pero al llegar a sus ramas inferiores, volvemos a iluminarlo  intensamente.

 

Así reconocemos la Luz de Dios que hace dos mil años brillo en toda su potencia,  con el nacimiento de Aquel,  que mantuvo  sin mancha el recuerdo de su origen  durante los 33 años de su apostolado  en la tierra.

 

Ese Ser, ese Cristos al manifestarse en un cuerpo humano, demuestra que ese  cuerpo posee los circuitos necesarios para expresar la Gloria del Padre.  

En ese Sagrado Acto de Amor que marca su venida,  declara la santidad del reino humano, que lamentablemente es vivido por nosotros desde un lugar equivocado.

 

Así, una vez más, resuena esta enseñanza que declara  la Sagrada Santidad de la Vida: La condición humana a través del Amar tiene la posibilidad de irradiar  luz del Ser,  trasmutando en claridad y luz  las oscuridades de este mundo.

 

También podemos decidir iluminar la parte superior del Arbolito, y realizar una ornamentación luminosa central simbolizando  el Ananhata -Chakra del Corazón- , donde confluyen las energías planetarias al cuerpo del hombre…

 

Los arreglos luminosos pueden ser múltiples. Lo importante: que sean la expresión amorosa de nuestros mundos internos,  y que su luz vibre plena de amor y ventura para todos los hombres.

 

  

Adornos

  

Los regalos y sorpresas con que engalanamos sus ramas,  nos hablan de la abundancia y disfrute que el Padre nos ofrece.  Porque,  como Padre abundante,  al mismo tiempo que nos sostiene con su Amor, nos brinda todo tipo de regalos

 

Resumiendo las guirnaldas del árbol de Navidad nos recuerdan que provenimos del cielo y somos alimentados por él. La forma triangular de la  copa del pino simboliza la triada,  es decir que todo emana de Dios y esta contenido en  El.

 

Los  diferentes globos  y formas de colores en su interior están vacíos.  Solo tienen una fina  película  de materia sólida que delimita su forma exterior, porque dentro de cada uno de ellos esta Él, el Ser Infinito , sin forma  que sin embargo se manifiesta bajo miles de apariencias.

Así,  en cada adorno  veamos  lo que en India  llaman  la Maya, la Gran Ilusión,  en donde  el Ser se manifiesta en  miles de formas, sin agotarse jamás.  

 

Intentemos que en su ornamentación  participen todos los reinos de la naturaleza, que haya formas aladas, de animales terrestres, representantes de los mundos sutiles etc.…En si un Árbol de Navidad es un canto de amor en el cual reconocemos la presencia del Ser en todas las cosas, al mismo tiempo que todos los reinos  se unen y participan en  alabanza…

 

 

 

Nacimiento

 

El Nacimiento simboliza  ese nuevo nacimiento que nos comprometimos a realizar*. Desde la zona central de retablo se desarrollan diferentes escenas en las que participan distintos protagonistas.

Cada personaje simboliza una forma de  acción con posibles virtudes a alcanzar y defectos a superar. Todo ese pueblo que quiere alcanzar el retablo, expresa posibilidades contrarias que el hombre lleva en su interior, en si somos nosotros que estamos representados en todos ellos…

 

Es bueno que los cuatro elementos que conforman la materia estén representados: Agua, Fuego, Aire y Tierra junto con los Mundos sutiles del ser, que  vigilantes y amparantes intentan ayudarnos en ese recordar.

 

Desde ese estado interno tenemos que armar nuestro Pesebre.  Así como el Christos ilumino con su luz al mundo,  iluminemos  nuestro Árbol con la luz de las buenas obras.Cuando recordamos nuestro origen y conscientemente intentamos que en nuestras acciones se manifieste esa nueva conciencia.

Por eso pido un compromiso a todos los que lean estas enseñanzas que desde el pecho a través de la sensación irradien luz blanca hacia las personas con las que hablen.   

                                                                                                                                                          

La Luz blanca es una Luz de Acuerdos. Así tomen como propio,  el principio  de irradiar luz blanca cuando quieran comunicarse.

 

 Las raíces

 

Imaginemos  formar parte de ese  pesebre,  y tener  toda la protección del Árbol sobre nosotros. Miles de líneas de vida forman  el  tronco que sostiene las ramas. Las ramas que descienden representan los mundos del ser, pero son sus raíces  los que las esta nutriendo. Pero donde están sus raíces?

Cuanto más cariño pongan en armarlo, más beneficioso va a ser para todos.

No lo realicen en forma apresurada, ni por la costumbre de lucirlo en  una cena.  Démonos el espacio para arreglar el Árbol,  porque tiene que ser preparado con Amor y respeto. Recuerden el vértice de ese triángulo formado por la copa del Árbol esta hacia arriba, mirando al Ser, mirando al Cielo

 

Podríamos hablar muchas más cosas,  pero la síntesis que quiero que dejarles es esta: desde esta Tierra tan alejada del Centro de la galaxia, podemos participar  de una forma de alabanza universal donde los participantes del reino  humano unen sus corazones para venerar a Dios.

 

Ese va a ser nuestro reconocimiento a esta Tierra perturbada por el dolor y contaminada por nuestro descuido.

En la que por la alteración de las  relaciones humanas rara vez operan  en ella las leyes de la Armonía, así todo se fue oscureciendo.  Por nuestra falta de responsabilidad, esta Tierra ha perdido el rumbo hacia la dicha y es  muy importante que seamos señales vivientes que  en ella también  hay gente que recuerdan al Padre y su Origen.

 

  

Ejercicio para la mañana

 

 

 

 Apenas nos despertamos nos conectamos por unos segundos  con lo  que esta guiando nuestros pasos en la tierra,  y le hacemos un  pedido.

 

“Padre te entrego este corazón para que lo llenes de luz”

 

Mientras al mismo tiempo visualizamos que nuestro corazón se va llenando  con Su Luz

 

 Durante el transcurso del día

 

Dos o tres veces miramos a nuestro interior, en forma suave y amable, como un tierno recordatorio de que somos portadores de esa Luz que nos entregaron  También comprobando que la Luz que anido en la mañana  continua allí.

 

 

Cuando hablamos con otro

 

Cuando iniciemos charlas con otras personas, pongamos nuestra atención en la columna vertebral a la altura de la base del hueso esternón. No tenemos que intentar  forzar ninguna emisión de Luz, nuestro accionar consciente se tiene que limitar a poner la atención en el lugar que se indicó, lo demás lo hace Dios.